
- Necesito esconderte, necesito esconderte, necesito esconderte, necesito esconderte! repitió insistentemente esa voz en mi cabeza.
Mi sangre exasperó al oírla, movilizando así a mi todo; que atravesó la avenida sin mirar para ir directo a la solución y meterse en ella.
- Dos boletos, por favor.Un pase a mi escondite.
Primero subió mi alma, de su mano y a los tirones mi cuerpo.
- Necesito esconderte, necesito esconderteeeeeeeeeeee !!! sonó otra vez la voz, pero ahora a los gritos.
Y ocurrió.
Una vuelta, otra, tres, cuatro, otra más y así muchas ... en cuanto me di cuenta yo ya no era nada.
- Gracias !!! - susurró la voz.
- por nada- le respondí, mientras desaparecía.
Y me hice ruidos, luces, gente, risas, música. Todo.