sábado, 23 de octubre de 2010

miércoles, 13 de octubre de 2010

Metamiercolesfosis



Este miércoles en capullo no ha hecho otra cosa más que gestar las horas de mi espera y alargarla cual gusano.
Su lentitud me arrastra al terrible deseo de aplastarla, pero todo es inútil, la ansiedad ya casi se ha devorado el día entero. Nada pasa y todo ocurre.
De pronto eclosiona una resignación y exhalo un suspiro al saber que se me ha volado el tiempo.

martes, 5 de octubre de 2010

Mente en blanco



Cuando mi mente te recuerda se tropiezan mis párpados en mis pestañas y caigo sin remedios de rodillas a pensarte. Y aprieto mis ojos para estrujarlos de toda oscuridad y no solo te lloran, sino que no te encuentran.
Seco de tu luz, solo junto un mar negro de esperanzas en donde pongo a nadar en blanco al cisne de tu ausencia.

sábado, 2 de octubre de 2010

Agricultura




Me hice tierra cuando te alcanzaron mis ojos y vi en vos una tormenta de besos enrulados acecharme, una intención deseosa de cultivos, unas ganas soleadas de verme brotar.
Desgranaste mis durezas en terrones cuando me araste en tus manos y me hiciste campito para vos, para tu siembra.
Boca arriba y el reflejo de un cielo nuestro, mi corazón en bulbo y una gota de lluvia por caer.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Por que quizás ?



Con la idea de hallarte, metí las manos en los bolsillos donde guardo a mis " quizás" y solo encontré una única posibilidad; la de buscarme a mi mismo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Y porque no te metes el amor que te tengo en el corazón ?!!!



Y traje en mis manos un ramo de insultos por merecerte el don, la rabia de un corazón faldero que no me late sino que te ladra y una mirada pragmática para que acuses el recibo de que yo, simplemente odio amarte !

lunes, 13 de septiembre de 2010

Etcétera




Comenzar con un etcétera, restablece mi posibilidad de
hallarte en un frasco lleno de anises estrellados,
reducirte en el correr onírico de cinco cortinas amarillas, componerte en la sinfonía biología de un coro de vecinas verrugosas, desmenuzarte en medio kilo de besos apilados, celebrarte en un acierto de mudanzas milagrosas y acabarte en la elegancia de un gruñido remordido.